viernes, 10 de octubre de 2014

4.- El Ratoncito Pepo y el Hombre Mojón






¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!
 P - ¿Quién es??

¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!P-
Que .. ¿quién es?






HM - Hoooooooooola, Pepo, soy yo, el Hombre Mojón, abre que me estoy mojando!!!

P - Hombre Mojón!!!! , ¿Cómo tú por aquí?, ¿cómo te va, sigues siendo el kilómetro trece?

HM - No Pepo, ya no, ahora soy el el "Km. cero", ¿a que es chulo?

P - ¿Cómo, el km cero? Pero si eso no existe, es como llamarse nadie o no tener nada en la nevera, es como ir a comer y que no haya queso, ¿como vas a ser el km. cero?

HM - ¡Que no hombre que no! Resulta que soy el punto kilométrico cero, donde empiezan todas las carreteras, el punto central, imagínate, un mojón de pueblo como yo, convertido en el mojón del kilómetro cero de la gran ciudad, mi madre mojona está muy orgullosa de mi, y mi padre el padre mojón, no cabe en si de alegría, y está todo el día paseando por el pueblo, para presumir de su hijo el mojón cero, y ya me han hecho mojón predilecto de la ciudad, y me invitan a todas las convenciones y fiestas de mojones.

P - Pues no sé ... me parece que era más divertido ser el km. trece, que ser ahora el km. cero, que es como no ser nada, es como ser un mojón aburrido, con un número muy aburrido, y unos colores muy aburridos, el rojo es que es un color que ... no sé .....

HM - Hombre, un poco aburrido si que es, pero es que ya estaba cansado de que se riesen de mi, por ser el número de la mala suerte, de que la gente viniese y se sentase encima de mi, o que viniese un rebaño de cabras y empezase a soltar cagarrutas a mi alrededor, por no nombrar, a las vacas que llegaban y me baboseaban llenaban todo de boñigas. Ahora soy un mojón distinguido, tengo todo el día a muchos niños haciéndome fotos, la gente viene a verme desde toda partes y sobre todo, no dejan que ningún perro se acerque y se cague en mi, tengo mi propio espacio en la acera, y me pintan de nuevo todos los años.

P - Si tú lo dices ... pero no te veo muy bien pintado .... más bien te veo pintado a tiras, como si estuvieses descolorido.

HM - ¡Por eso vengo! Resulta que la última vez que me pintaron, me pusieron pintura se seco, y ahora que ha llovido y me he mojado, mi cero se ha borrado y se ha quedado como si fuese un uno, ¡te lo puedes creer!!!!. ¡No puedo ser el mojón del km. uno, tengo que ser el mojón del km. cero! Ahora no puedo perder mi número, ni mi sitio en la cera, ni mis cuidados ....



P - Pues yo diría que estás mucho mejor de uno que de cero, ¿no?

HM - No Pepo, por Dios, ¿qué dices? Necesito volver a ser el km cero, si no todo el mundo volverá a reírse de mi, seré el hazme reír de todos los mojones, ¡volveré a ser un mojón normal!., y mi padre pensará que soy un mojón fracasado, y mi madre, ¡ya no estará orgullosa de mi!.

P - ¿Pero qué dices tontaina?,¿qué tiene de malo que seas un mojón normal? Antes eras un mojón muy normalito, venías mucho más a menudo, recuerdo que nos echábamos partidos de fútbol de mojones contra semáforos, nos tomábamos refrescos por la noche cuando nadie pasaba por la carretera, asustábamos a las motos, y hasta me dejabas dormirme encima tuya, eras un mojón de lo más chulo.

HM - ¿Te acuerdas?, ¿de verdad te parecía que era un mojón chulo?, pero si era solo un mojón más, el número trece, un mojón perdido en mitad de una carretera, con un número que nadie quería ver.

P - Pues claro que me acuerdo, yo y todos los mojones de aquella carretera, sobre todo la mojona km. quince, "la niña bonita", que siempre te estaba echando un ojo cuando tú no mirabas y que todos sabíamos que te gustaba un montón. No hay nada de malo en ser normal, al revés, yo creo que es más importante ser normal que ser único, la gente única termina por aislarse y se queda sola, en su trocito de cera, esperando que la gente venga a hacerle fotos, y no sirve ni para que los perros la huelan, eso es ser un mojón de baja calidad, un mojón secundario, solo los mojones menos divertidos querrían ser el mojón cero, que te lo digo yo.

HM - No sé Pepo, no sé qué decir, ¿de verdad crees que es mejor ser el número trece?, el mojón de la mala suerte, el que la gente murmulla y se cambia de cera, cuando te ven pasar, para que no le traigas mala suerte, el mojón gafe.

P - No!, el trece no, vamos a cambiarte la cara, piensa un número, ¿cual te gustaría ser?

HM - Pues no sé, el cinco, el siete, podría ser uno de muchos números, el cuatrocientos, o uno con unos números redondos, el ochenta, el cuarenta y siete ....

P - ¿Lo ves?, ya estás volviendo a ser tú, el mojón divertido que yo recordaba, un mojón con imaginación, y ya se qué numero te voy a poner, lo tengo claro!

P - Vamos a ponernos manos a la obra, primero vamos a borrar ese careto aburrido que te han pintado y vamos arreglarte un poquito, y vamos a quitar esos colores tan aburridos y vamos por unos colores más llamativos, más acordes con un mojón alegre y simpático como tú, vamos a sorprender a la mojona quince, !tú déjame a mi!


HM - No sé Pepo, no sé, no estoy seguro ... HM - ¡Pepo, Pepo! ¿Qué haces?, ¡estate quieto!, Pepo! Pe!...


P -  “¡Que te calles puñeta!”, dijo el Ratoncito Pepo mientras le metía la brocha en la boca, para que se callara, y seguía pintando mientras iba silbando y cantando ... "ratón que pintas con amor .... ", o aquella tan famosa entre todos los ratones, de "noches de bohemia y requesón...", y su canción preferida, "donde estará mi queeeeso, donde estará mi queeeeeso .... donde quiera que esté ... mi queso es mio!!!!".




Y pasaron dos horas mientras el Ratoncito Pepo pintaba y pintaba, y cambiaba los colores aburridos del mojón por colores divertidos, y sobre todo, pensando en el número que iba a pintar, y se acordaba de la carretera donde vivía el mojón en el pueblo, y que todos los números era impares, y que quería que estuviese al lado de la mojona número quince, pero no quería que siguiese siendo el número trece, porque no era un mojón que trajese mala suerte, al revés, era un mojón que siempre era agradable y simpático, por eso, iba a dejar de ser el número trece, pero volvería a estar al lado de la mojona quince.

P - “¡Ya está!, ha quedado que ni pintado , jajajajaja”, dijo el Ratoncito Pepo haciendo un chiste,  “mírate anda, te traigo un espejo”.

HM - Oh!!!!!!! Pepo!!!!!! Pero, como puede ser!!!! si es mi número preferido, y estaré situado al otro lado y la gente no me dirá gafe ...



Efectivamente, ahora era de nuevo un mojón de carretera, blanco y reluciente, con su caperuza amarilla y su flamante diecisiete pintado, y el Ratoncito Pepo estaba muy orgulloso porque le había quedado "que ni pintado" y además, el color rojo es un color muy feo, sin embargo el amarillo, el color del queso, es el mejor color del mundo, y su buen amigo El Hombre Mojón, ahora tenía un color amarillo parmesano estupendo.

HM - ¡Pepo, de verdad que esta vez te has superado!

P - “Por supuesto mojoncito, no esperarías menos de mi, ¿verdad?”, dijo el Ratoncito Pepo, con una medio sonrisa, sabiendo que su amigo se había quedado alucinado y que estaba mucho más contento de lo que parecía .... “Anda, corre, vete a ocupar el punto kilométrico diecisiete, y no tendrás problema, porque el antiguo diecisiete, hace años que se marchó, y su punto no lo ha ocupado nadie desde entonces ....”

HM - ¡Estás en todo amigo! Me voy corriendo, estoy deseando que todos vean mis nuevos colores y mi nuevo número, ¡voy a ser el mojón más chulo del pueblo!

P - “¡Así se habla mojoncito!” dijo el Ratoncito Pepo, mientras miraba como se alejaba corriendo el Hombre Mojón, con su número recién pintado, “creo que me he ganado un buen zumo de queso, con unos cereales de queso y una tostada con queso de untar ... ” y como siempre que estaba contento, se fue directo a la cocina, pensando en la súper tostada de queso que se iba a comer a la salud de su querido amigo, el mojón diecisiete.

3 comentarios:

Por favor, con educación, es un rincón infantil.